¿Hay margen para bajar las tasas? El dilema de la política monetaria frente a la volatilidad de 2026
Un reciente informe de la Fundación Mediterránea (IERAL) examina la estrategia económica vigente, marcada por una diferencia clara entre un Banco Central (BCRA) que expande liquidez y un Tesoro que absorbe pesos para equilibrar esos movimientos. Este escenario plantea dudas importantes sobre la posibilidad de bajar el costo del dinero en el corto plazo.
En el primer bimestre de 2026, la acumulación de reservas fue el único motor de expansión monetaria, con compras de USD 2.700 millones que inyectaron $3,9 billones a la economía. Sin embargo, la base monetaria se contrajo en $2,0 billones debido a una fuerte absorción fiscal y a la esterilización mediante pasivos remunerados. Esta dinámica responde a una estrategia preventiva del Tesoro para enfrentar un exigente cronograma de vencimientos en pesos, aunque genera una presión al alza en la estructura de las tasas de interés a muy corto plazo.
Desde la eliminación de las LEFIs en julio pasado, el mercado vive una alta volatilidad, donde la tasa de caución a un día refleja la liquidez disponible. En febrero, esa tasa alcanzó picos del 42% anual y luego bajó bruscamente hasta el 22% al cierre del mes, gracias a una acción conjunta entre el BCRA y el Tesoro. El informe califica esta inestabilidad como “disfuncional”, ya que dificulta la toma de decisiones y obliga a los agentes financieros a reducir los tiempos de sus operaciones.
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