Hoy el club cuenta con una hermoso estadio cerrado y que es utilizado para varias disciplinas deportivas Editar epigrafeEditar embed
Hay historias que no se cuentan, se sienten. Y la del Club Sol Naciente, en la Villa Flora, es una de esas que erizan la piel. Porque no nació del dinero ni de grandes estructuras, sino de algo mucho más poderoso: la necesidad de hacer algo por los demás.
Hace 74 años, en una esquina cualquiera de Rivadavia, un grupo de amigos se hizo una pregunta simple pero enorme: “¿Qué hacemos por la gente de la zona?”. Entre ellos estaba Manolo Faedo, acompañado por otros siete vecinos que, en una humilde piecita, comenzaron a soñar en grande. Buscaban un nombre, una identidad… y fue entonces cuando, mirando hacia el este por una ventana, vieron salir el sol. No hubo dudas. Ahí nacía no solo un nombre, sino un destino: Sol Naciente.
El ingreso al club fue pintado y dejado impecable con motivo del cumpleaños Editar epigrafeEditar embed
Los primeros pasos fueron tan modestos como valientes. El club comenzó participando en la Liga del Oeste, enfrentando equipos de Zonda, Ullum y otros rincones de Rivadavia. Pero más allá de los resultados, lo que crecía era el sentido de pertenencia. Era un club hecho por y para la gente.
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