La vida de Marcos Gastón Bustos (23 años) cambió en pocos segundos tras la saña con la que se manifestó la naturaleza a las 23:46 del lunes 18 de enero. El joven vive en Cochagual, Sarmiento, en pleno epicentro del sismo. Es obrero temporario y agradece haber estado afuera de la casa junto a su familia cuando la tierra mostró su fuerza.
Entonces sobreviene el episodio que duró segundos y parece una película eterna: “Me acuerdo que lo único que hice fue abrazar a mi familia y después fui a ver la casa”.
“Gracias a Dios no estábamos adentro”, dice el joven que vive de la cosecha de tomates en un finca. “Lo que quedó de la casa fueron sólo dos paredes”, lamenta. La precaria construcción de adobe que le prestaban abarcaba “un comedor chiquito y una piecita”. Todo quedó inhabitable.
En el Sur “los álamos parecían que se iban a dar vuelta, el agua del canal saltaba y de los tanques de las casas también caía agua”. En la ruta 295, esquina del “sauce”, también se derrumbaron las ilusiones.

Gastón, como prefiere que lo llamen, está en pareja con Mabel Roxana Morán (24). Los jóvenes son padres de Victoria Elizabeth (5) y Emanuel Lisandro (1). Como viven en un finca y su vivienda estaba detrás de la casa de Norma Acevedo (57) y Américo Bustos (65), los padres del hombre, a menudo aprovechan para juntarse con ellos a conversar hasta tarde en verano.
El destino quiso que aquella sea una de esas noches de tertulia, de la que también participó un hermano del joven. Todavía estaban de sobremesa afuera de la casa cuando empezó a moverse todo y apenas pudieron abrazarse y esperar, mientras los adobes empezaban a ceder a pocos metros.
Las paredes cayeron encima de ropa que no pudieron salvar y los platos y vasos de vidrio se rompieron al caer de la alacena. Bustos tuvo que “remendar” un ropero que se rompió en el sismo, para poder guardar las prendas que les quedaron. El televisor “no prendió más” y a una cama la tuvo que “arreglar con unas tablas”.
“Yo soy obrero temporario, me alcanza para vivir con lo justo”, cuenta el hombre, que lamenta que no hayan ido a ayudarlo “desde el Gobierno ni del municipio”. “Nos ayudaron mucho unas docentes de la escuela Enrique Larreta. Cada tanto vienen y preguntan qué nos falta. Estamos muy agradecidos de esas profesoras”, expresa Bustos.

Los padres de Gastón, que tuvieron 7 hijos, llegaron a Sarmiento hace 24 años desde Tupungato, Mendoza. En San Juan nacieron él y su hermana más chica. A otro de sus hermanos también se le cayó la casa por el movimiento telúrico de 6.4°.
El obrero y su familia se tuvieron que instalar en un galpón que está está al lado de la casa de sus padres. “La base es de hormigón y arriba tiene chapa. Es insoportable el calor que hace ahí“, cuenta. Este lunes en la noche, por las intensas lluvias que hubo en gran parte de San Juan tuvieron que acomodarse como pudieron en la casa de Norma y Américo, porque en el galpón entraba agua.
El joven dice que con mucho esfuerzo compraron un lote y como tiene experiencia en albañilería puede hacer su nueva casa en ese terreno. Pero necesita materiales para la construcción y hoy tiene el dinero para comprarlos. “Con lo poco que gano vamos comprando en el día a día para comer”, cuenta. También necesita que lo ayuden con leche, pañales y ropa para sus hijos.
En el movimiento de mayor liberación de energía de la tierra en 43 años en la provincia, Gastón y su familia perdieron casi todo. Aunque el joven valora que el azar haya colaborado para que en ese dramático minuto todos estuvieran afuera de la vivienda y la pérdida hoy no sea irreparable: “Le doy gracias a Dios por eso”.
Para ayudar a esta familia, los interesados se pueden comunicar a estos números de teléfono: 2646209307 y 2646220979.