Al estilo Flamengo o Barcelona de Ecuador, San Martín se entrenó en tierras de Boca
El presente de San Martín de San Juan no sólo se explica por los resultados: también hay señales que alimentan la confianza puertas adentro. Esta semana, el Verdinegro trabajó en un escenario cargado de historia y jerarquía continental: la mítica Casa Amarilla.
El complejo, oficialmente llamado Complejo Pedro Pompilio y perteneciente a Boca Juniors, volvió a convertirse en base operativa de un equipo que se prepara para desafíos importantes. No es un dato menor: en los últimos meses también pasaron por allí potencias sudamericanas como Flamengo, que eligió esas instalaciones antes de disputar la final de la Recopa Sudamericana frente a Lanús.
Más recientemente, el predio recibió a Barcelona de Guayaquil, que afinó detalles en Buenos Aires antes de imponerse a Argentinos Juniors en el repechaje de la Copa Libertadores. La elección no es casual: se trata de un centro de entrenamiento con estándares internacionales, utilizado por delegaciones que buscan máxima comodidad y logística estratégica en la antesala de compromisos de peso.
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