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de qué dependen las dos negociaciones bomba que develan al fútbol argentino

Las posibles contrataciones de Arturo Vidal en Boca y Luis Suárez en River son un tema del día a día para los dos equipos más grandes del fútbol argentino, que juegan cada tres días Copa Libertadores y Liga, pero están pendientes de la llegada de dos nombres top a sus planteles.

El primero que se animó a soñar fue el equipo de Núñez, que hizo contacto con el Pistolero uruguayo, envalentonado con una billetera repleta de dólares, producto de las ventas de Julián Álvarez al Manchester City y de Enzo Fernández al Benfica, que inflarán la tesorería del club con casi 50 millones de dólares.

Pero luego apareció Boca, que en silencio empezó a seducir al Rey Arturo, con mensajes de todo tipo y un ida y vuelta más afectivo en el que aún no tomó rol protagónico la cifra que finalmente pueda aparecer en el contrato.

¿Cómo imaginar a dos futbolistas de semejantes trayectorias y con pasado reciente en clubes de elite, jugando en un país donde el valor del dólar se dibuja minuto a minuto? La respuesta a ese planteo está en la propia pregunta: este loco fútbol argentino, su historia y su color, siguen peleándole a la estabilidad, la organización y los verdes que se ofrecen en otras latitudes.

Así lo demuestra la decisión de Diego Godín, que se cansó de la comodidad del Brasileirao y llegó a Vélez para ganar competitividad de cara al último Mundial de su carrera. Porque no hace falta reducirse a Boca o River para entender qué significa jugar en la tierra de Maradona.

Vidal y Suárez, esa es la cuestión

Pero volviendo a Vidal y Suárez, ambos con 35 años y con un par de temporadas más por delante, son varios los factores que por estas horas se ponen sobre la mesa para entender cómo caminan estas negociaciones, ambas con paso dispar, pero hasta ahora en dirección positiva.

Como en esos juegos de mesa donde caer en un casillero decreta el final de la partida, tanto Boca como River saben que si quieren tener al chileno y el uruguayo en sus filas no pueden tropezar con una piedra que echaría todo por tierra: los octavos de final de la Copa Libertadores.

El equipo de Battaglia sacó un empate valioso en San Pablo pero deberá ganarle a Corinthians en la Bombonera si quiere pasar de ronda. Y los de Gallardo la pasaron muy mal en Liniers pero el 1-0 del Fortín quedó tan corto que la chance de dar vuelta la serie es muy concreta.

Pero la sensación es lógica: si Boca o River quedan eliminados en octavos, la posibilidad de hacerse con Vidal o Suárez vuelve a fase 0. Es que el presupuesto para contratarlos y el objetivo personal de cada uno de ellos, depende y se explica en esa peligrosa obsesión que es la Copa Libertadores. Así que no si pasan… game over.

El dólar, un obstáculo ¿insalvable?

Con las mismas dificultades que una pyme que requiere algún insumo del exterior, los clubes del fútbol argentino deben lidiar no solo con el precio del dólar, sino con la posibilidad de acceder a los billetes, y la imposibilidad de poder prever cómo y cuánto podrá pagarle a los futbolistas que quiere “importar”.

De ahí que los clubes paguen en pesos e impongan topes a la cotización (que suelen quedar siempre detrás de la inflación). Esto último suele ser motivo de conflicto entre profesionales y dirigentes, decretando muchas veces la partida a otros destinos en los papeles menos atractivos del fútbol sudamericano, México o la MLS.

Ahora bien, ¿cómo traducirle eso a Vidal y Suárez, que vienen del Inter de Milán y Atlético de Madrid, respectivamente? En River cortaron por lo sano. Según trascendió, desde Núñez le ofrecieron 3 millones de dólares al uruguayo por lo que resta de un año que se termina en noviembre, justo antes de que arranque el Mundial. A ello hay que agregarle 1 millón más en caso de que los de Gallardo se terminen quedando con la Libertadores.

Por el lado de Boca no se conocen cifras ni ofertas concretas. Lo que tiene en contra el Xeneize es que Vidal ya fue tanteado por Flamengo, incomparable en términos económicos. Se dice que ya tenía todo cerrado pero la negociación con los brasileños se estancó. Y que al King no le cierra la idea de adaptarse a Brasil, donde será uno más, frente a venir a La Boca, donde sería recibido como una estrella. Eso sí, vale recordar también que la gestión Ameal Riquelme no se caracteriza por romper el mercado con las contrataciones. Si el Xeneize pasa a Corinthians, y Vidal sigue libre, comenzarán a aparecer los números.

El operativo clamor y los guiños

Si Vidal está hecho para Boca, como dijo Riquelme y alguna vez mencionó Maradona, en River ya fantasean con los goles de Suárez. En las redes, en las calles, por todos lados, los hinchas argentinos ya empezaron a hacerles sentir a los futbolistas lo que es el calor del fútbol nuestro.

Lucho, de vacaciones en Ibiza con Messi y compañía, no para de cruzarse con hinchas del Millo que le piden “que venga, que se la juegue, que no hay nada más lindo que gritar un gol en el Monumental”, según cuentan cronistas, tuits, posteos de Instagram y más.

Y a Vidal, por estas horas en Chile, le llueven menciones con frases del mismo tono, pidiéndole “que cumpla el deseo del Diego, que hable con su amigo Medel, que vamos a llenar la cancha para recibirlo”.

En este mundo cruzado por las redes sociales, dicen que el Pistolero le guiñó el ojo a un fanático que le preguntó si venía a River. Por el lado de Vidal, los más ilusionados recuerdan las palabras del King al hablar de La Bombonera.

“No tuve la suerte nunca de jugar en La Bombonera, ni por Colo Colo u otro equipo, y siempre he querido sentir lo que dicen que se siente…”, dijo Arturo hace unos años, cuando jugaba en el Barcelona. Y agregó: “Boca sabemos lo ganador que es, su gente… sería un sueño”.

El roce internacional y los proyectos

En River tienen todo claro, ya le presentaron la oferta, saben que Suárez quiere llegar en plenitud al Mundial y resta saber qué decide el ex delantero del Liverpool. Hasta el propio Marcelo Gallardo reconoció que habló con él y están atentos a la recuperación que está llevando adelante para lograr su plenitud física. “Mostró predisposición y entusiasmo”, aseguró el Muñeco, que suele ser cauto en estas cuestiones. Hicieron los deberes, aunque falta lo que imprevistamente se tornó en un desafío preocupante: ganarle a Vélez y pasar a cuartos de final.

Por el lado de Boca, la cosa también pinta cerca pero lejos, si de alternativas se habla. Es que si bien pareciera que el deseo de ambas partes está bien claro, Vidal no está tan necesitado de ganar roce y estar en una liga fuerte porque Chile no clasificó al Mundial, por lo que podría proyectar el final de su carrera en otra región y dejar al Xeneize como una cuenta pendiente o un amor platónico que no logró concretar. Ganarle al Timao en la Bombonera, o las manos de Rossi en una hipotética serie de penales ante los brasileños, pueden ser fundamentales para definir esta historia.

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