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San Juan

El terremoto les dañó el rancho y la lluvia lo sepultó: “El agua tapó la casa, se cayó la pared y la puerta quedó flotando” – Telesol Diario

La lluvia empezó a meterse por las rajaduras que dejó el terremoto. Vimos cómo el agua tapaba nuestras casas. Escuchamos un ruido y vimos que se nos cayó una pared, y la puerta quedó flotando”.

La naturaleza se ensañó con los pocitanos. En 42 días la desgracia los golpeó dos veces. En plena pandemia de coronavirus sufrieron las consecuencias de un sismo de 6.4 grados y, cuando querían despertarse de esa pesadilla, el agua llegó con una fuerza brutal para terminar de apagar los sueños.

En el asentamiento El Pozo “el agua caía como una catarata hacia las casas. Entraba por adelante, por atrás, por todos lados”. La creciente bajaba hacia ese desnivel por calle 13 (en el cruce con Aberastain) como si fuera un río dispuesto a arrasar con todo lo que se interpusiera en su camino.

Al fondo, detrás del auto, quedó tapada por el agua la casa de adobe en donde vivía Priscila Sánchez y su familia.

Priscila Sánchez tiene 29 años y es mamá de Briana (8), Isaac (7) y Joao (10 meses). Junto a sus niños y su esposo, Renzo Quintana (30), lograron salir de la vivienda de adobe y subir hasta una calle asfaltada que no tiene nombre. Desde ahí observaron cómo todos sus proyectos se diluían por la fuerte lluvia del lunes 1 de marzo a las cuatro de la mañana.

Primero sufrimos el terremoto. Se me agrietaron las paredes, pero no se me cayó nada. Tengo vecinos que perdieron muebles y se les cayó el techo. Después del temblor, una vecina levantó una pieza con adobes y la lluvia la volvió a tirar”, relata Priscila, desde el estadio Marcelo García, el principal centro de evacuación de Pocito. La joven cuenta que allí “hay 40 burbujas con 170 personas aproximadamente”.

“Nos despertamos por el ruido del granizo. Se me estaba metiendo el agua a la casa. Le dije a mi marido que saquemos la moto que estaba contra la puerta y ya tenía tapada la cubierta. Alcancé a ponerle un pantalón al bebé y el agua ya nos llegaba a los tobillos. Cuando salimos ya estaba a la altura de las rodillas. En cinco minutos se nos llenó todo de agua“, recuerda sobre esa fría madrugada.

Priscila junto a sus hijos, evacuados en el estadio Marcelo García.

La familia, que ya estaba en la lista para recibir una casa del Instituto Provincial de la Vivienda tras el sismo del lunes 18 de enero a las 23:46, no pudo levantar otra pieza para vivir. Se arriesgaron a seguir en el rancho que quedó con algunas fisuras. Afortunadamente, una de las paredes se cayó por la lluvia cuando ellos ya estaban afuera.

Perdimos todo: casa, ropa, mercadería, muebles, los documentos, partidas de nacimiento. Quedamos en la ruina, en la calle, yo salí descalza, con pantalón y remera. Encima nos quedamos sin plata, porque el agua se llevó la billetera de mi marido. Había cobrado la Tarjeta Alimentar y con eso le compré galletas para la escuela a mis niños. Con la asignación les compré útiles, guardapolvos, ropita. Nos quedamos sin nada, no tengo como comprarle otros guardapolvos a mis hijos“, cuenta la mujer, quebrada emocionalmente.

Ese asentamiento se llama El Pozo porque queda hacia abajo y a un costado de calle 13. Los daños más severos en sus viviendas lo sufrieron 9 de las 20 familias que viven ahí. “Todo lo que tenemos puesto es gracias a lo que nos trae la gente”, dice Sánchez.

Así quedó el asentamiento El Pozo.

Hasta este viernes el agua todavía llegaba a la cintura de las personas, por lo que no pueden colocar ni módulos habitacionales en la zona.

“Al otro día de la lluvia volvimos y tratamos de recuperar las cosas. Rescatamos la garrafa y la heladera, que hay que ver si funciona. Pero perdimos lo demás: camas, colchones, mesa, ropa, calzados, el chango y el andador del bebé. Todo lo que tiene una familia en su casa ya no lo tenemos”, lamenta.

Como los hombres no pueden quedarse en el estadio, Quintana duerme en la casa de su madre. Priscila está preocupada porque les dijeron que el lunes deberían instalarse en la casa de algún familiar. “No tenemos dónde ir. A mis hermanos (son tres) con sus parejas y sus hijos no los dejaron estar acá porque ya no había lugar. Así que se fueron a la casa de mi mamá. Son cuatro familias las que están ahí ahora. Mis hermanos levantaron cada uno una pieza después del temblor, pero el agua los volvió a dejar sin nada“, asegura.

Hay casi 170 personas en el principal centro de evacuación de Pocito.

“Desarrollo Humano vino a hacer un relevamiento y la Municipalidad también, pero no volvieron. Nos preguntaron si queremos que nos ayuden con un alquiler, dijimos que sí. Pero no sé dónde voy a darle de comer a mis hijos, porque no tengo muebles”, dice Sánchez. Pronto les darán un módulo habitacional, aunque en Carpintería, por lo que la escuela de los niños les quedará lejos.

Renzo es trabajador independiente, se dedica a la carpintería junto a un amigo y depende de los encargues de los clientes. La familia ahora necesita desde mercadería y ropa hasta colchones, muebles y electrodomésticos.

En el terremoto dije ‘por algo Dios hace las cosas’. Yo ese día estuve en Rawson, en la casa de mi cuñada, con mis hijos. En nuestra casa teníamos un pasillo a continuación de la pieza. Como ahí no había seguridad tapábamos la puerta con el chango o con la moto. Además somos de acostarnos temprano. Si hubiéramos estado ahí no sé qué hubiera pasado“, cuenta Sánchez.

Ayer el terremoto, hoy la lluvia. Muchos pocitanos se quedaron en la calle.

Priscila y su esposo habían puesto cajones en las paredes con cubiertos, platos y vasos. Cuando llegaron después del sismo se encontraron con grietas en las paredes y con muebles, cuchillos y platos destrozados en el piso. “Una vecina estaba durmiendo, alcanzó a sacar a sus hijos y la pared cayó arriba de la cama”.

Muchos sanjuaninos los ayudaron todo este tiempo con mercadería. El sábado les llevaron colchones para los niños. Pero todo quedó bajo el agua. La naturaleza los traicionó durante la noche, otra vez. “Nunca pensé vivir una situación así”.

Por ayuda para esta familia, comunicarse al 2644752066.

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