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La voz llega quebrada, con interferencias, desde una estación en España. No es una declaración más. Es un padre. Es el dolor en estado puro.
Gerardo Javier Pont habla mientras emprende el viaje más difícil de su vida: volver a Argentina para despedir a su hija, a su yerno y a su nieta, una bebé que estaba a punto de cumplir un año.
La tragedia ocurrió el 21 de marzo por la tarde, en la Ruta 20, camino a Caucete. Allí, un violento choque frontal terminó con la vida de la familia caucetera: Valeria del Valle Pont, su pareja Matías Osola y la pequeña hija de ambos. Una escena que hoy sacude a toda la provincia.
“Soy el papá de Valeria”, dice Pont, como si necesitara afirmarlo para sostenerse. Del otro lado, el silencio pesa.
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