No siempre la forma en que escribimos es un simple detalle estético. Según la grafología, la mezcla de mayúsculas y minúsculas —tanto en textos manuscritos como en mensajes digitales— puede reflejar aspectos profundos de la personalidad o del estado emocional.
Federico Carelli, Técnico Superior en Grafología, explicó que “muchas personas, consciente o inconscientemente, ponen mayúsculas donde gramaticalmente no corresponden”, y que esta elección puede expresar desde inseguridad hasta deseos de destacar o rebeldía frente a lo establecido, indicó el diario LMN.
Cuando, además de alternar tamaños, alguien combina imprenta con cursiva, los especialistas lo asocian con agilidad mental, dinamismo y pensamiento intuitivo.
En cambio, si predominan las mayúsculas y la legibilidad se ve afectada, la interpretación es opuesta: procesos mentales más lentos y poca eficacia en el razonamiento.
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