El limón es uno de los aliados más reconocidos en la limpieza casera. Su jugo, además de ser utilizado en la cocina, se ha convertido en un recurso simple y efectivo para higienizar distintos espacios del hogar.
Uno de los lugares donde más beneficios puede aportar es la heladera, un electrodoméstico que suele acumular olores y bacterias con facilidad.
Más allá de la práctica habitual de colocar medio limón dentro del aparato para absorber olores, especialistas en limpieza recomiendan ir un paso más allá y rociar tanto el interior como el exterior con una mezcla a base de jugo de limón.
El motivo es simple. El ácido cítrico presente en el limón posee propiedades antibacterianas que ayudan a desinfectar las superficies y a eliminar gérmenes que generan olores desagradables.
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