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Leonel Pernía se coronó campeón en un fin de semana muy extraño en el Cabalén

Tras una largada accidentada, en la que quedó eliminado Santero; Matías Milla ganó de punta a punta y Pernía fue segundo por una penalización a Barrio, que le dio la corona.

Fin de semana extraño para el TC2000 en el autódromo Oscar Cabalén que culminó con la tan esperada como finalmente inesperada coronación de Leonel Pernía (Axion Energy). Y eso que el tradicional circuito es un ámbito natural para la categoría, ya que casi todos los equipos están radicados en la provincia de Córdoba, el circuito de Alta Gracia recibe siempre a la categoría cuando lo necesita.

Pero esta vez, se dio una serie de situaciones que excedió lo esperado. Primero, el insólito conflicto que derivó en la ausencia del equipo Chevrolet, cuando sus dos pilotos, Bernardo Llaver y Agustín Canapino, intentaban pelear por la corona.

El inconveniente gremial, ya que los mecánicos del equipo Pro Racing (a cargo del YPF Chevrolet) acudieron a Smata para buscar una solución frente a los responsables de la estructura, tuvo consecuencias en lo deportivo, centrando la lucha por el título del TC2000 entre el líder del certamen, Pernia y Julián Santero (Toyota Gazoo Racing).

Sin embargo, no bien se apagó el semáforo rojo, lo imprevisto sacudió a todos. Una mala partida de Santero, que quedó patinando y se puso a la par de Facundo Ardusso (Honda Puma Energy); y por el medio apareció el Citroën de Franco Vivian. Los tres autos se apretaron, pero Ardusso y Santero terminaron pegándose contra la contención.

El abandono prematuro del mendocino puso a Pernía a tiro de la consagración, ya que con el triunfo o el segundo puesto final al ex futbolista se aseguraba la corona.

De hecho, adelante contaba con Matías Milla, que tenía la orden de correr para Pernía. Pero el piloto de Campana sacó a relucir su talento que expone en el karting, y en una gran actuación, superó a Jorge Barrio para saltar a la punta de la carrera.

Esa acción neutralizó la orden, ya que entre los dos Renault Fluence se ubicaba el Corolla de Barrio. La competencia fue lineal, sin grandes emociones. Sólo la expectativa por saber qué podía pasar con Pernía, que estaba tercero y a un lugar de consagrarse campeón, mantuvo la atención hasta la bandera a cuadros.

Muy tranquilo estaba Leonel Pernía. Aunque encendió las luces de alarma antes de subir al podio: “Hay que analizar a Barrio en la partida. Yo lo ví que se movió en la grilla antes de la largada”, disparó. Una denuncia que, de tener efecto, modificaba el resultado de la carrera y, por ende, definía el certamen en su favor.

A partir de allí, el desfile por la casilla del ente fiscalizador para definir si la maniobra de Barrio en la largada había sido ilegal o no. Finalmente, una hora después de la bandera a cuadros, se dictaminó la sanción a Barrio, el segundo puesto a Pernía y, por lo tanto, la resolución del título.

“No creo que haya otro caso como el mío en este equipo, que hace una década y media que estamos juntos. Y todos los años se encara con el mismo entusiasmo, con las mismas ganas, con la misma pasión”, destacó Pernía en favor del Ambrogio Racing, la estructura radicada en Córdoba.

La alegría fue total en el team. Por el título de Pernía, y por la victoria de Matías Milla.

“Estoy muy feliz. Me habían dado la orden de dejar pasar a Leo. Pero salí a superar a Barrio. Y ahí arrancó otra carrera. Fue perfecta la estrategia con los Push to Pass”, comentó exultante Milla, eufórico por su segundo triunfo en la categoría. Y emocionado por el recuerdo a su padre, fallecido hace poco.

“Agradezco al equipo que me dejó ganar la carrera”, destacó Matías, que soltó con una sonrisa: “Por las dudas no pregunté nada por radio”.

“Yo hice lo que tenía que hacer. Mi auto tiene 60 kilos y sigue siendo contundente para clasificar y para correr”, comentó Pernía, que ya había sido campeón en 2019.

“Mi materia pendiente en el deporte es no haber llegado a la Primera División del fútbol argentino. Me fui a jugar a los Estados Unidos y de inmediato me dediqué al automovilismo, mi gran pasión”, destacó Pernía, que celebró en familia la conquista que llegó mucho después de que se apagaran los motores en el circuito cordobés.

En medio de un conflicto sindical que amenaza de muerte a un equipo emblemático, una definición que estuvo a punto de carecer de todo brillo, el TC2000 busca reinventarse, con el proyecto de los SUV, los nuevos modelos que le darán una nueva identidad a la categoría. Al menos, hubo consenso entre dirigentes y equipos para encarar la nueva era de la disciplina.

Mientras tanto, Leonel Pernía, a los 47 años, demuestra que está intacto. Con el profesionalismo de siempre, se mantiene vigente frente a la irrupción de las nuevas generaciones.

Especial para Clarín

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