El mar Caribe se ha convertido en el escenario de una operación militar sin precedentes en las últimas tres décadas.
El despliegue de la Cuarta Flota de los Estados Unidos, con un impresionante número de buques, un submarino nuclear y más de 4.500 efectivos, ha reavivado los temores sobre una posible intervención directa en Venezuela.
Esta movilización masiva, la más grande desde la invasión de Panamá en 1989, tiene como principal objetivo la lucha contra el narcotráfico, pero las señales políticas sugieren que hay un trasfondo mucho más profundo.
El operativo comenzó con tres destructores de alta tecnología, y se fue sumando una serie de naves anfibias y un submarino de propulsión nuclear, capaz de lanzar misiles a objetivos terrestres.
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