Una demolición en el barrio porteño de Coghlan, a pocos metros de la casa donde alguna vez vivió Gustavo Cerati, rompió la rutina y el silencio de la cuadra.
Entre escombros y tierra removida, los obreros hallaron restos humanos y objetos personales.
La noticia se expandió rápido y, días después, se confirmó lo que nadie imaginaba: el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó que se trataba de Diego Fernández Lima, un adolescente desaparecido en 1984, cuando tenía 16 años y jugaba en las divisiones juveniles del Club Atlético Excursionistas.
El club, apenas conocida la confirmación, expresó su pesar en redes sociales y envió un abrazo a la familia. El hallazgo cerró una búsqueda de más de cuatro décadas para su madre y su hermano, pero reabrió la herida y el reclamo de justicia.
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