El Loco Leonardo Avila junto a su familia, quienes fueron su pilares en su etapa como aquero. Los guantes se cuelgan para dar paso a otra ilusión.Editar epigrafeEditar embed
Hay despedidas que no se anuncian, se sienten. Que no hacen ruido, pero sacuden el alma. Y la de Leonardo “el Loco” Ávila es una de esas.A los 47 años, después de más de 25 temporadas defendiendo arcos en San Juan, Mendoza y Buenos Aires, decidió colgar los guantes. No por falta de amor, sino todo lo contrario: porque entendió que hay pasiones que también saben transformarse.
Su historia empieza temprano. Muy temprano. El Rawsino, de chico jugaba al baby fútbol, aunque ya a los 10 años había elegido su destino: el arco. Ese lugar incómodo, solitario, donde nacen los héroes y se cargan las culpas.
A los 12 arrancó en inferiores de Atlético de la Juventud Alianza, aunque su camino no fue lineal. Hubo puertas que casi se abren y oportunidades que se escaparon por poco.
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