Asi salio de la escuela el lunes Alma y no solo por la felicidad de que Argentina ganó sino porque ella lleva su sonrisa como una marca registrada. Editar epigrafeEditar embed
La bandera argentina flamea detrás de ella como una capa. El viento la empuja mientras avanza por la calle en su silla de ruedas. Lleva la camiseta de la Selección, un globo celeste y blanco en la mano y una sonrisa tan grande que parece imposible que entre en una fotografía.
Acaba de salir de la escuela después de festejar el triunfo argentino en el Mundial. Está feliz. Radiante. Como cualquier niña de seis años.
Pero Alma Maldonado no es cualquier niña.
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